Laura alzó los ojos, ya empañados de lágrimas.
—Vamos a descubrir quién te hizo esto —afirmó él, la voz firme pero cargada de emoción.
Laura tomó sus manos y entrelazó los dedos con fuerza.
—Con nosotros… —corrigió ella, acercándose un poco más.
Edgar apoyó la frente contra la de ella y cerró los ojos un instante.
—Con nosotros —repitió en voz baja, respirando al mismo ritmo que ella.
En el coche de Alex, él conducía por la carretera con expresión concentrada. La mente ya ordenaba cada detalle