Olivia despertó despacio. Aún envuelta en el calor de la noche anterior, extendió la mano hacia el lado de la cama… y no encontró a Liam.
Frunció ligeramente el ceño. Entonces lo oyó. El sonido continuo de la ducha. Una sonrisa perezosa se dibujó en sus labios.
Sin prisa, se levantó. El camisón se deslizó por su cuerpo y cayó a sus pies. Caminó hasta el baño, empujó la puerta con suavidad y se quedó parada unos segundos solo observando.
Liam estaba de espaldas, con los ojos cerrados, lavándose