Olívia fue al baño. Se detuvo frente al espejo, respiró hondo y comenzó a retocarse el labial. La puerta se abrió.
—Olívia… querida, cuánto tiempo —la voz surgió detrás de ella, demasiado dulce—. Vaya barriga, ¿eh? Debe ser difícil hacer las cosas… es evidente que has perdido el control del peso. Imagino que no estás logrando satisfacer a tu marido.
Olívia terminó de delinearse los labios antes de responder. Cerró el labial con calma y se giró lentamente.
—Lo que pasa entre Liam y yo no es asun