En el primer estribillo, las tres comenzaron a bailar. Movimientos firmes, seguros, llenos de actitud. Nada exagerado, pero cada gesto tenía intención.
Laura se acercó a Edgar, pasó la mano por su hombro mientras giraba. Él intentó levantarse. Ella le señaló con el dedo, como diciendo: “Quédate”. El salón enloqueció. Edgar levantó las manos en señal de rendición, riendo.
Ísis deslizó los dedos por su propia cintura mientras giraba frente a Alex. Él respiró hondo, pasando la lengua discretamente