La recepción en el salón principal del Rainbow Room era simplemente deslumbrante. El ambiente clásico e icónico del lugar, con sus enormes ventanales mostrando las luces de Nueva York al fondo, cobraba vida con una decoración elegante y sofisticada, perfecta para una boda.
En el centro de cada mesa redonda, había arreglos altos e impactantes: candelabros de cristal transparentes, altísimos, con múltiples brazos sosteniendo velas largas y finas encendidas, creando un brillo cálido y centelleante