Laura se acercó a Luna, que estaba sentada en el sofá jugando con la tablet, demasiado concentrada.
—Lunita, no salgas de aquí sin tus tías. —se inclinó y le dio un beso largo en la frente—. Voy a tomarme unas fotos.
Luna levantó la mirada rápidamente.
—Tía, usted sabe que no salgo sola. —respondió, y volvió a deslizar el dedo por la pantalla.
Laura rió, acomodándose un mechón de cabello detrás de la oreja.
—Lo sé… —hizo un gesto dramático con la mano en el pecho— pero ya estoy ensayando mis fu