Olivia sorbió por la nariz, todavía con los ojos húmedos.
Pero la sonrisa regresó.
—Cariño… —dijo, animándose de nuevo, con los ojos brillando otra vez—. La arquitecta se lució. Capturó todas nuestras ideas a la perfección.
Se mordió el labio, emocionada. Tomó el tablet como si apenas pudiera contener la impaciencia.
—Te juro que me dieron ganas de tener gemelos… —soltó una risita, aún con la voz entrecortada por la emoción— solo para poder armar un cuarto de niña y otro de niño.
Liam se acomod