Olívia terminó la llamada y bajó el celular despacio. Cuando alzó la mirada, encontró a Liam de pie frente a ella, serio, con la mandíbula tensa. El silencio entre los dos duró más de lo habitual, pesado.
—Cariño… —empezó ella, respirando hondo, intentando ordenar sus pensamientos—. Vamos a tener que buscar una solución. Tengo que ir a Dallas ahora mismo. Hubo un problema con la cuenta de la empresa.
Liam respondió sin dudar. El tono le salió firme, definitivo. Mantuvo la mirada fija en ella, s