Bárbara volvió a sonreír. Una sonrisa peligrosa.
— Qué curioso que digas eso… —comentó—. Acabo de volver de la empresa. —cruzó los brazos—. Estábamos en una reunión bastante íntima sobre una nueva campaña. —guiñó un ojo—. Voy a ser la modelo de la publicidad de Trident. Como siempre. —se acercó al oído de Olívia—. Él estaba insaciable. Como siempre. Le hice muchas cosas a su “amiguito”. Le encanta mi boca. —susurró—. Estaba usando el bóxer negro que yo le regalé. —se enderezó, satisfecha—. Buen