El silencio que siguió no estaba vacío.
Era demasiado pesado para las palabras. Olívia se llevó las manos al rostro, llorando en silencio.
— ¿Ella se quitó la vida en la casa donde estoy viviendo? —preguntó, con la voz temblorosa.
— No. —respondió Frederico con firmeza—. Esa mansión solo guarda buenos recuerdos para Liam. —hizo una pausa—. Poco tiempo después, Felipe se casó con Érica. Y Liam tuvo que convivir con la madrastra, con la hermana… y con el trauma.
Suspiró.
— Vânia fue esencial. —di