La biblioteca parecía aún más silenciosa después de la pregunta de Olívia. Frederico permaneció unos segundos en silencio, con los dedos apoyados sobre las rodillas, la mirada perdida. No en ella, sino en algún punto antiguo de la memoria.
— Las pesadillas de Liam… —comenzó por fin, con la voz baja y firme— …no tienen ningún misterio, jovencita. Vienen de un solo lugar. De la infancia. De la muerte de su madre.
Olívia sintió que el pecho se le oprimía.
— Él me dijo que su madre falleció cuando