Liam la miraba fijamente mientras sus dedos empezaban a desabrochar uno de los botones de la camisa de ella, despacio, casi con reverencia. Olívia desvió la mirada hacia las manos de él, nerviosa.
—Mírame, cariño —pidió Liam con una voz baja, cálida, seductora.
Ella obedeció.
—Yo provoqué esta desconfianza en ti —continuó, abriendo otro botón—. Todas las veces en que percibiste mis sentimientos y yo te pedí que no crearas expectativas… porque todo era una farsa… —respiró hondo, abrió otro botón