Santiago terminó su turno antes que Camila.
Todavía no daban las doce cuando llegó a cirugía pediátrica para esperarla.
Ella acababa de recibir a un niño con quemaduras extensas.
Primero completó los trámites de ingreso y dejó las indicaciones médicas.
Solo entonces fue a lavarse las manos y quitarse la bata.
Santiago esperó con paciencia.
De vez en cuando intercambiaba unas palabras con las enfermeras que se acercaban a conversar.
Salieron del hospital casi a las doce y media.
Él la llevó en