Capítulo 46
Camila recordó lo que Mateo le había dicho dentro del carro y sintió que le faltaba el aire.

Le había dado una hija. Había trabajado y se había sacrificado tanto por ellos.

Y ni siquiera merecía una palabra de agradecimiento.

Era absurdo. Y triste.

Cuando llegó a casa de los Rodríguez, Rafael todavía la esperaba en la entrada.

Camila se acercó rápidamente a él.

—¿Por qué no me esperaste adentro?

—¿Por qué llegas tan tarde?

Rafael tenía el ceño fruncido y una mirada llena de preocupación.

Camila
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