Cuando Santiago llegó junto a Camila, le propuso con una sonrisa:
—¿Vienes conmigo al concierto esta noche?
Aunque Camila ya tenía planeado divorciarse, todavía seguía siendo, legalmente, una mujer casada. Por instinto, estuvo a punto de rechazarlo, pero Santiago se le adelantó:
—Piénsalo como acompañarme un rato, para despejar la mente.
Lo pensó un momento. Al final, no era más que ir a escuchar un concierto, y además, siempre habían sido muy buenos amigos.
Así que aceptó:
—Está bien.
Santiago