Capítulo 29
La empleada corrió de inmediato hacia la cama y preguntó en voz baja:

—Señorita Isabella, ¿qué le pasó?

Al ver que era la empleada, Isabella lloró todavía con más fuerza.

—Quiero a mi papá, quiero a mi papá...

Golpeaba las sábanas con más fuerza, y no dejaba de patear con las dos piernas.

La empleada intentó abrazarla:

—Señorita Isabella, el señor ya se fue. Dijo que la señora la llevaría al preescolar. ¿Quiere que la ayude a asearse?

Isabella, al ver que las manos de la empleada todavía tenían
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