Para Lucía, cualquier cosa que se dijera o hiciera parecía ser una excusa para ocultar algo. Después de una espera de aproximadamente cuarenta minutos, apareció el mensaje de Gabriel.
—Baja —escribió él, siendo directo y conciso.
—Anda, ve corriendo a los brazos de tu amado —dijo Lucía con un gesto despreocupado cuando vio que Ana se levantaba, sin darle tiempo a decir nada.
Ana solo pudo suspirar con resignación, pensando que a veces sería mejor si la gente mantuviera la boca cerrada.
Abajo, Ga