En Terraflor, con la llegada del otoño, la temperatura había descendido bruscamente. Especialmente por las noches, salir con brazos y piernas descubiertos provocaba escalofríos.
Cuando Ana salía del hospital en su coche, divisó tres siluetas familiares. Samuel y Ricardo escoltaban a Isabella, uno a cada lado. Ella iba completamente cubierta y parecía frágil como una hoja. Ana apartó la mirada con indiferencia cuando se abrió la barrera. Nunca imaginó que llegaría el día en que se enemistaria tan