—¡¿Qué dijiste?! ¡¿Que ya no vendes?! Ana, ¿no necesitabas el dinero? ¡Deja de hacerte la importante! —Giana perdió los estribos al escuchar la negativa de Ana.
—¿Quién dijo que necesito dinero? —replicó Ana. Entre los cientos de miles que había sacado de Mateo y sus ingresos por las transmisiones, podía darse todos los lujos que quisiera. Continuó provocando a Giana—: ¿Por qué una niña rica como tú querría comprar un apartamento de segunda mano? ¿Acaso tu familia está por quebrar?
—¡La que va a