Al ver la confusión de Ana, María añadió: —¿Recuerda aquella noche que durmió en casa del señor Urquiza?
Ana no podría olvidarlo. Fue la noche que mordió al tío de su ex. Un destello de vergüenza cruzó sus ojos, pero mantuvo la calma: —¿Tú... estabas allí?
Sus recuerdos de esa noche estaban fragmentados. Al despertar, solo había visto a Gabriel. Si esta mujer tenía una relación especial con Gabriel, el propósito de esta conversación sería obvio.
—No me malinterprete, señorita Vargas. Vine con el