En este momento, Gabriel había perdido completamente el color del rostro.
Dejó caer todo su peso sobre Ana, sus brazos instintivamente rodearon la delgada cintura de la mujer.
Tenía el ceño fruncido por el malestar, respirando de forma agitada.
Ana lo sostuvo con dificultad para sacarlo del elevador. La puerta tenía cerradura digital, trató de despertar a Gabriel varias veces, pero no respondía.
Ana intentó varios números, todos dieron error.
Sin saber por qué, por impulso ingresó la fecha del p