Desde el primer momento que vio a Ana, Bianca no pudo evitar sentir una conexión especial con ella.
Si no fuera porque Lily se había aparecido primero, probablemente habrían pensado que Ana era su hija perdida hace tantos años.
Aunque en su corazón aún guardaba una pizca de esperanza, los resultados de la prueba de ADN destrozaron esa pequeña ilusión.
Ana y los Vargas no tenían ningún parentesco sanguíneo.
—Hola, Bianca.
Ana la miró a los ojos y la saludó cortésmente.
Este saludo hizo que el est