El sonido de la bofetada resonó con fuerza, elevando aún más el nivel de hostilidad en el ambiente.
Excepto por Ana y Lucía, casi todos quedaron impactados por este gesto repentino.
Isabella, quien recibió la bofetada, se cubrió la mejilla con una expresión de incredulidad. Su rostro alternaba entre pálido y enrojecido, mientras la sensación ardiente le provocaba una profunda humillación.
Viviana salió de su asombro y murmuró:
— Ana...
Ana soltó la mano de Viviana que sostenía. Su postura era re