En su memoria, Ana y Gabriel jamás podrían haberse cruzado. Habían crecido juntos por el compromiso entre los Ramírez y los Herrera. Mateo conocía cada detalle de la vida de Ana: a quién veía, con quién se juntaba.Gabriel había pasado años en el extranjero haciendo investigaciones, con contadísimas visitas a su país. Cuando regresaba, era solo por un momento, para volver a irse rápidamente. Ana no había tenido ninguna oportunidad de acercarse a él.
Un momento... Un destello de luz invadió el pen