El teléfono sonó durante unos quince segundos antes de que Ana respondiera.
Con un parpadeo en la pantalla, el rostro apuesto y ampliado de Gabriel apareció en su teléfono.
La imagen temblaba un poco, luego Gabriel cambió a la cámara trasera.
Ana estaba confundida.
Miraba perpleja la pantalla, sin entender por qué Gabriel sostenía el teléfono y daba una vuelta por la habitación.
Ana esperó pacientemente a que él explicara.
Gabriel filmaba con mucho detalle, sin dejar pasar ni siquiera debajo de