Sólo cuando algo golpeó su cara volvió de su fantasía a la realidad.
Lo que Milena le había arrojado era una pulsera de cristal.
Las cuentas eran de Temu, compradas al por mayor por Luis por solo 2 dólares el paquete.
Él le había ensartado una pulsera, diciendo que simbolizaba algo único.
Milena nunca se quejó de lo barata que era, al contrario, siempre la había llevado como un tesoro.
Luis entró en pánico.
— Milena...
— Luis, terminemos.
Milena sentía un dolor que casi la asfixiaba. Sus lágrima