El sentimiento le resultaba familiar. La última vez que había experimentado algo así fue durante el apogeo de su relación con Mateo.
En aquella época, apenas podían pasar un día separados. Sin importar lo que hicieran, siempre informaban al otro con anticipación.
Pero con el tiempo, sus conversaciones se convirtieron en monólogos donde solo Ana compartía y reportaba. De sus numerosos mensajes, Mateo solía responder únicamente al último, si es que respondía, o simplemente cambiaba de tema.
Ella h