—¡Qué terrible es estar cegada por el amor!
Ya en el coche, Lucía suspiró con frustración.
Ella se consideraba también algo obsesiva en sus relaciones anteriores, pero comparada con Milena, era insignificante.
Ana estaba completamente de acuerdo, aunque ninguna de las dos tenía derecho a criticar a Milena a sus espaldas.
Especialmente Ana. Cuando salía con Mateo, había hecho muchas más tonterías que Milena. Entre su obsesión amorosa y su actitud servil, había alcanzado niveles máximos de ridicu