Nora
Ares abrió los ojos sorprendido y me buscó con la mirada. Yo todavía me encontraba acurrucada contra el marco de la puerta. Incapaz de reaccionar o de defenderme. Todavía era presa de la sorpresa y la angustia.
—Es gracioso, porque estoy bastante seguro que no quiere irse contigo —. Señaló con voz mortalmente fría.
Aquello sacó por completo de las casillas a Erin, que lo tomó por el cuello de la camisa de franela.
—De verdad crees que alguien que la conoció hace apenas una semana, ¿va