Nora
—No voy a irme contigo —Le dije, dándole un empellón, antes de lanzarme con rapidez, en busca del juego de llaves que se encontraba bajo el columpio —. No voy a llevar a mi hijo bajo el mismo techo que alguien que aparece borracho, admitiendo que violó mi intimidad y que me ha intimidado a la fuerza. No eres el hombre que creía que eras —. Recogí las llaves, mientras lo veía intentando recuperar el equilibrio.
Abrí de un golpe la tela mosquitera y la coloqué en la cerradura. Sin embargo,