Ares
Me encontraba en el medio del salón, mientras los camareros recogían y la orquesta continuaba tocando con suaves acordes.
Me quité los gemelos y arremangué mi camisa, cuando la vi dejar el delantal sobre una de las mesas. Se acercó a mí con los labios curvados en una suave sonrisa.
Tenía los ojos brillantes, como el jade, y me perdí en ellos hasta que estuvo frente a mí.
—Baila conmigo —. Le dije, tomándola por la muñeca y acercándola a mí, antes de colocar mis manos sobre sus caderas.