ERES FUERTE. NO PERMITAS QUE VUELVA A PASAR
Cyrus sonrió a pesar de que al otro lado de la línea nadie podía ver su sonrisa y le dijo algo en un perfecto mandarín a su cliente en China.
Se estaba paseando por toda la oficina mientras hablaba y en ese momento estaba parado frente al ventanal derecho.
Mierda. Ya quería terminar esa conversación que se había extendido más de lo previsto. Quería cortar para poder irse a hacer algo más divertido y provechoso con Stella: ir a sus entrenamientos de defensa personal, como hacían al menos tres veces por semana.
Ese día les tocaba entrenamiento y tenían que haber empezado al menos hacía unos cuarenta minutos, pero el señor Wáng simplemente no cortaba hilo y él no quería ser descortés.
Dio unos pasos hacia atrás, para poder pararse frente a la puerta y echó un vistazo hacia el escritorio de Stella, pensando que ella debía estar aburrida, esperándolo, pero, unas pequeñas líneas le surcaron el cejo cuando lo frunció al darse cuenta de que ella no estaba allí.
La había visto retirarse en dir