VALENTINA
Una semana. Siete días han pasado con la extraña textura de un sueño dentro de otro sueño. El mundo exterior sigue siendo una noticia lejana y amenazante que Marco mantiene a raya con su mera presencia. Pero dentro de estas paredes de piedra, bajo el cielo inmenso de la campiña, algo ha comenzado a cambiar.
Ya no era solo el policía y la testigo. Era Marco, que al tercer día, sin decir una palabra, puso ante mí una taza de té humeante con el hilo de miel justo que yo solía añadir en e