Mundo ficciónIniciar sesiónAdriano se puso de pie cuidando de no volver a pisar el largo borde del vestido de la novia, y Angelina lo vio desaparecer por la puerta sin hacer ruido.
Inspiró hondo llenándose los pulmones y tratando de tranquilizar un poco su estado de nervios. Las manos le temblaban y una gota de sudor frío recorrió su espalda.
— ¡Cálmate Angelina! ¡Cálmate! Has salido victoriosa hoy, pero debes controlar tu estado de nervios o ser







