Con gran indignación, Víctor regañaba a Debora por la decisión que tomó al liberar a la vampira, un acto que se consideraba traición y era condenado con privación de libertad. La menor de los Rousseau lo sabía, pero no estaba dispuesta a quedarse con los brazos cruzados, mientras se cometía una obvia injusticia.
-Es tiempo que las leyes sean renovadas, no puedes seguir asesinando a inocentes sólo…
-¿Inocentes? –Replicó con incredulidad el monarca. –Esos demonios chupa sangres han asesinado má