Capítulo XLI

Los camareros entran y salen de lo que seguro es la cocina. Me deslizo cerca de las macetas con bellas plantas a lo largo de un estrecho pasillo que conduce a aquella sala donde vi las escaleras. Mientras tanto, Zelig entretendrá a todo aquel husmeador. Espero que le salga de maravilla, pues tengo entendido que verlo sin mí será un problema gigante. A saber cómo se las apañará sin mí. Mantengo todos los sentidos alerta. Abro con lentitud la puerta que me llevará al sitio tachado. Diviso cada

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