Mundo ficciónIniciar sesiónUN MOMENTO DULCE
Le lanzo la pelota, me giro y me escondo detrás del árbol en el jardín de nuestra casa. Osen’ le frunce el ceño y le saca la lengua antes de correr hacia los brazos de mamá, que está sentada en el porche con mi padre, que nos observa ceñudo con los brazos cruzados sobre su pecho.
Mi tío lo ignora, me sonríe y, en un parpadeo, me enjaula







