Capítulo LXXV

—¿Y Zelig?

Arruga una hoja entre sus dedos y la analiza. En esta zona huele a petricor. He de suponer por el aroma proviene del asfalto de la carretera.

El mayor nos encargó estar aquí por si vemos un chupasangre que —es posible— dirige a los lobeznos o los espera. Mantengo los sentidos alerta por si en la lejanía se oye lo más pequeño. Que los dos estemos aquí es estúpido, pero a su vez calculador. Si alc

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