Capítulo LXXVI

Le doy un asentimiento socarrón a Briz, que me saca la lengua. Hace mucho que no comía en el comedor de la Guardia, ya que quedé con un trauma luego de la muerte de Ivonne, así que no lo pisé por un largo tiempo por temor de verla frente a mí riéndose y charlando. Al pensarlo con entusiasmo, supe que debía superar su muerte costase lo que costase, aunque en realidad mi verdadero temor era morir de igual manera o peor.

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