Punto de vista Rubi
El aire se volvió denso apenas crucé las puertas del castillo.
Y allí estaba él. Caspian.
De pie, imponente, con los brazos cruzados sobre el pecho y la mirada clavada en mí.
Kael gruñó bajo, sus ojos llameando con una alerta que me hizo estremecer.
—Compañera… algo no está bien —susurró Kael en mi mente.
Sus palabras me helaron la sangre.
Observé a Caspian con detenimiento: su porte seguía siendo majestuoso, pero había algo distinto. Sus ojos… esa mirada ya no