El amanecer en Elarion trajo consigo un aire fresco, cargado del aroma de los pinos y flores del bosque. La luz del sol atravesaba las hojas, tiñéndolo todo de tonos dorados y verdes. Nunca me cansare de ver un amanecer tan bello como el que he visto aqui, decidida a seguir creciendo, camino hasta el campo de entrenamiento élfico.
Allí, Kasir me espera con los brazos cruzados, su porte solemne y sus ojos violetas brillando con expectación.
—Hoy quiero ver de lo que eres capaz, Rubi —dijo, ent