Allegra despertó, Dante dormía profundamente a su lado. Al mirar por la ventana vio que el yate se estaba moviendo.
— Buenos días, dijo Dante besándola en un hombro la tomó de la cintura y tiró de ella.
— Buenos días, ¿a dónde vamos?, pregunto Allegra y lo beso.
— Solo sé donde me dirijo yo, comento Dante y la beso apasionadamente...
Una hora después Allegra se encontraba debajo de la ducha. Minutos después se sentó en la terraza privada a tomar su desayuno junto a Dante quien estaba muy concen