El cementerio estaba envuelto en un silencio sepulcral, como si el propio tiempo se hubiera detenido para rendir homenaje. La luz del sol se filtraba a través de los árboles, proyectando sombras largas y oscuras sobre las lápidas y el césped. El aire estaba cargado del aroma a incienso y flores frescas, que parecían flotar en el aire como un velo de respeto.
La multitud reunida era un mar de rostros sombríos, vestidos de luto. Los líderes más importante del mundo empresarial estaban presentes,