Dante ingresó a Esparta, vio a su cuñado y primos sentados en la misma mesa de siempre.
— Pero si es el futuro novio,¿dónde has dejado a la futura señora Beaumont?, pregunto Cesare.
— Durmiendo, como toda señora Beaumont. No veo aquí a sus esposas, respondió Dante.
— La mía es Zouvelekis, no Beaumont. Pero si esta durmiendo dijo Christopher.
— Estamos aquí especulando, por qué no se le ve la cara en las fotografías dijo Constantine su cuñado. —¿Cuándo la conoceremos?, pregunto.
—Ya la conocen,