Dante sonrio—Estás preciosa–le dijo–. La esmeralda realza el verde de tus ojos, Ma belle.– Allegra toco el collar que Dante le había dado.
Les llevaron unos cócteles y después les sirvieron la comida. Allegra se sintió desfallecer al ver que el entrante llegaba presentado en forma de corazón y que el menú estaba plagado de ingredientes afrodisiacos. También había en él mucho chocolate. Era como una cena de San Valentín a lo grande.
–Todo esto es en tu honor –le dijo él, viéndola morder una truf