—¿Tienes alguna idea de lo que me haces? —le pregunto a Stacy.
—Esa pregunta debería estártela haciendo yo a ti. —me reprocha ella como si yo pudiera incidir en ella de la manera en la que ella lo hace en mí.
No tiene ni la más mínima idea, pero, siempre que estoy con ella, tengo que hacer mi mayor esfuerzo, recurrir a todas mis fuerzas para evitar parecer un cachorro necesitado.
A esta chica yo le daría el maldito mundo si me lo pidiera. Lo único que deseo es que todas estas pesadillas acaben