Capítulo 65. Desilusión.
Priscila se despidió de su tía Annelise con un cálido abrazo y salió a pasear por los extensos jardines del palacio de Amalienborg. El aire fresco y el aroma de las flores la envolvieron, brindándole un momento de paz en medio de sus preocupaciones familiares. Mientras caminaba por los senderos bordeados de setos perfectamente recortados, sus pensamientos divagaban entre la situación de su prima Elizabeth y su propio futuro incierto.
En ese momento, su mirada se cruzó con la de Abel, el joven c