Capítulo 52. Dulce tortura.
Al llegar a la mansión de Cambridge, la princesa Elizabeth dejó atrás los recuerdos de Jacob y se dejó llevar por la emoción del momento. Con una sonrisa radiante, se acercó a Charlotte, tía de Oliver. Se sentó en un sillón y exclamó:
—¡Oh, condesa! No me creo que por fin estemos aquí, de nuevo en el palacio. Es un lugar maravilloso.
—Es un lugar mágico, querida. Y aún más emocionante es pensar en la boda entre tú y Oliver, ¿no te parece un sueño hecho realidad?
—¡Sí! Desde que lo conocí, he se