Capítulo 34. Juego de poder.
Más tarde en Londres…
Oliver cruzó el umbral de la mansión de Cambridge con el corazón latiendo aún con la calidez de los recuerdos compartidos con Blair en Oslo. Sin embargo, al instante, la atmósfera cambió. Las risas y los murmullos que llenaban el aire eran ajenos, y su sonrisa se desvaneció al ver a los extraños en la sala.
—Oliver, querido —dijo su tía Charlotte, acercándose con una expresión de preocupación. —Me alegra que hayas llegado. Quiero presentarte a nuestros invitados.
Los prínc