—¡Obviamente hay que aprovechar este día al máximo! Nunca tendremos otra oportunidad de coincidir el mismo día libre los tres, y tuvimos suerte porque Jax lo consideró necesario —alegó Zoe, en un tono lleno de entusiasmo.
Estábamos en un taxi de camino a una prestigiosa tienda que fabricaba los mejores vestidos de novia en la ciudad, y no solo eso, también hacían para las damas de honor. Serían dos pájaros de un tiro.
No podía creer que ya habían pasado dos semana desde que Jax empezó a planear